Me voy, de momento, a ver si toco las puertas del cielo
Pues sí. Llevo una semana de blog musical y sin embargo me veo obligado a hacer un alto en el camino. En unas horas me marcho de viaje-aventura a las montañas de Marruecos, y no publicaré más hasta el regreso. Y quería decir “hasta la vuelta” con buen sabor de boca, con un clásico entre los clásicos. Dudé entre cuál canción escoger para ser esta pausa, pues se me quedan en el tintero no menos de veinte canciones que quiero ‘pinchar’ y describir. Sin embargo, cuando fui sincero conmigo mismo, supe que en verdad, no había otra mejor que esta deliciosa balada, ‘Knocking on heaven’s door’. Es, de largo, y sin lugar a dudas, canción de obligado cumplimiento musical, como ya dije, clásico. Yo no puedo evitar que se me pongan los pelos de punta siempre cuando escucho esta canción, y casi da igual la versión, porque lo que dice, lo que transmite es lo mismo. El genio de la canción fue Bob Dylan, quien en 1973 se sacó de la manga este cielo de canción. Y cosas que yo, por mi ignorancia, no logro explicarme, pero resulta que esa “gran cadena musical” (nótese el sarcasmo), como es 40 Principales, no le otorgó número uno alguno, cosa que no logro explicarme ni encontrarle razón ninguna salvo que no se presentara a las listas. Lo ignoro. Yo la escuché por primera vez allá por mis doce o trece años, fue un amigo, como no, el que me la descubrió. Tocando las puertas al cielo fue casi el lugar por donde comencé a entrar por la buena música, la de siempre, la de calidad, los clásicos imprescindibles y poco a poco fue entrando a ese mundo mágico y necesario en la vida como es la litúrgica deliciosa de las melodías que jalonan toda una vida. Expondré las tres versiones que considero mejores, las que más he escuchado para gusto del consumidor. Hay otras muchas versiones, pero estas son mis favoritas: Guns N’ Roses (1991), Avril Lavigne (2002) y por supuesto, la de Bob Dylan (1973). Este espacio es uno más en la red, no descubro cosas nuevas, nada que nadie sepa, cometeré mil faltas y errores en informaciones, pero es mi dulce trivialidad, mi espacio opaco y sin molestar a nadie, sólo que se escuche la melodía de un silencio roto por mi mejor amiga desde siempre, esa intangible, a veces ininteligible, pero qué duda cabe, indeleble por el paso del tiempo como es la MÚSICA, que nunca me ha abandonado ni a las buenas, ni a las malas. Me voy a ver si encuentro un cielo que me descubra algo necesario, como un día me descubrieron esta canción y la vida fue, al menos, un 0,1% mejor, pues mi amiga música, volvió a hacer de las suyas. Hasta la vista. Si el cielo, el destino, o el ufano Universo me dejan. Gracias a todos los que leen y más a los que comentan. Un fortísimo abrazo. Nos vemos...
Se puede tocar las puertas del cielo con la buena música, y esta que has puesto es genial, no se puede decir lo contrario. Si que deja un buen sabor de boca.
ResponderEliminarDesearte un buen viaje por las montañas de marruecos, suena precioso y muy aventurero, apuesto a que sera algo inolvidable. Que se lo pasen bien tú y tus amigos. Y que el cielo, el universo y el destino te dejen volver, y que esa buena amiga música nunca te abandone, es la mejor compañía.
Abrazos
;)
Hola Ana. Triples gracias por los tres últimos comentarios. Acabo de leerlos. He llegado hace unas horas y aún estoy un poco "desinquieto". Sí que fue algo absolutamente inolvidable. Ya pondré alguna foto en el facebook. Esta canción sonó alguna que otra vez en mi cabeza en ese viaje del que aún no tengo palabras.
ResponderEliminarVes tú, el cielo, el destino y el universo te trajeron de vuelta. Normal lo de desinquieto, yo también lo estaría despues de varios días de aventura, adrenalina, y etc. Me imagino que las canciones amigas no faltaron en tu viaje.
ResponderEliminar;)
Desde luego que no Ana. Aunque no tuviera nada que escuchar, mi cabecita es una pequeña Gramola andante y allí donde estaba, siempre había una canción que sonaba. Luego la apuntaba en la libreta para cuando llegase de vuelta, escucharlas de nuevo y recordarlas de cuando sonaron en mi cabeza en esas montañas. En unos días subiré algunas fotos al Facebook. Fue impresionante, y aunque no hubo música, para mí fue igualmente musical por lo que te dije, porque sin música, no puedo estar y si no hay, me las invento.
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