Fue hace ya más de diez años. En
una playa del sur de Tenerife, en mitad de un macro concierto en el que miré a
las estrellas. Nunca sabes lo que te va a deparar el destino, pero en aquel
momento ni tan siquiera sabía de la existencia del propio destino, era tan
ignorante de tantas cosas, era un papel aún en blanco. Sin embargo, pensaba que
lo sabía todo. Curiosamente cuando más sabes, sueles pensar que sabes menos,
como me pasa ahora mismo. Estaba rompiendo muchos vínculos y yo aún no lo
sabía. Rompía mi vínculo definitivo con Asturias, con aquella tierra, con
aquella mujer. Al mismo tiempo comenzaba una etapa de inestabilidad
sentimental, unas fallidas matemáticas sentimentales que harían del amor un
asunto escamoso. Rompía, al mismo tiempo, aún sin saberlo también, con una
parte de mi pasado, y en ese pasado sonó mil horas este grupo: Maná. Este grupo
mexicano fue mi primer ‘vicio’ musical. Fui el más fans de entre sus fans y,
probablemente, el primero en este país, aún cuando apenas si estaban dando el
salto lejos de su México natal, cuando su segundo disco, ‘Falta Amor’, no era
conocido, cuando otras grandes y escuchadísimas canciones a posteriori, no las
conocían nadie, cuando eran el grupo de “La puerta azul”; “Buscándola”; “Maeo”;
“Falta Amor”; “El Desierto”, etc… Fue hace algo más de diez años cuando comenzó
el principio del fin de mi idolatría por este grupo. No sucedió enseguida, ni
fue de la noche al día, pero recuerdo perfectamente cuando esta canción que
pongo aquí, fue mi devoción, mi religión. “Eres mi religión” fue de otro
tiempo, de otras circunstancias, de otro oído, de otra persona (yo); de otras
personas (ellos), de otras músicas. Una vida que no es esta vida. ‘Revolución
de amor’, a mi humilde entender fue el último gran disco de Maná. Con la
perspectiva de los años, me atrevo a ser críticos con ellos. Comenzaron
llenando estadios de tierra, con unos cuantos miles de personas que se
desplazaban a lugares lejanos dentro de la isla para ir a verlos (hace unos
quince años); tiempo más tarde, cuando ya todo el mundo conocía la famosa
canción del muelle, esos pocos miles se juntaron para llenar el mayor recinto
deportivo de la Isla y batir récords. Lo recuerdo con tristeza, pues fue el
comienzo del declive de mi idolatría hacia ellos. Su música comenzó a parecer
anodina, igual, no me transmitían todo lo que me transmitían cuando cantaban
otras que ya no tocaban porque…porque no tocaba o vete tú a saber. Hoy día han
perdido su primer fan en este país, pero a cambio se ha multiplicado su
seguimiento por millones y millones de personas. Objetivamente han salido
ganando (¿no?). El caso es que esta canción fue de las últimas que me
sobrecogieron, al igual que ese disco que en parte y sólo en parte estaba bien.
Hoy día no creo que sean capaces de hacer grandes trabajos como “Sueños
Líquidos”, por ejemplo. Por todo esto escucharlos me da mucha pena y lástima, y
me traen recuerdos de cuando era fan y sus canciones eran la plena banda sonora
de mi vida. Hoy cambié Maná por Marwan y ya he dicho lo que supone para mí éste
personaje que abarca tantas horas de mi vida con sus letras y música. “Eres mi religión”
fue una canción que marcó un punto de inflexión y que significó mucho por venir
de quien venía y por lo que me transmitió. Hacía más de un año que no publicaba
nada de ellos y estas palabras las escribo con todo el corazón.
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