"Vente, que te espero en la aduana del cariño
con un carnet falso,
con una foto de cuando era un niño.
Vente, tengo muchos agujeros en el brazo,
cada uno es de un abrazo
que quise darte y tú no hacías caso.
Vente, pero espérate un ratito que me inyecte, tu mirada en dosis
que me vienen ganas, porque siempre estás ausente.
Vente, que ahora aprieto el émbolo más fuerte,
para que vengas a verme
y luego te desvaneces, y luego te desvaneces.
Y la infecta jeringuilla es tu cuerpo y me parece
que me devuelve la vida
y es a ti a quien me devuelve.
Tu camino es mi brazo, tu destino es mi vena
por haberte conocido tengo encima esta condena
pero no quiero abstinencia,
quiero alterar mi conciencia
para que al cerrar los ojos te vea a ti
aunque me muera.
Sangre, no me importa si contagio mi sangre
porque cuando veo tus ojos todo arde
y me consumo despacio por tocarte.
Sangre, que se quedó envenenada en una tarde
cuando conocía mi ángel
e hicimos el amor en cada parque.
Sangre, que brotó en cada palabra que nos dimos
en cada beso en cada pico
hasta que me abandonaste.
Sangre, no quiero desintoxicación de nadie
que no estoy intoxicado si no es por encontrarte,
si no es por encontrarte.
Y la infecta jeringuilla es tu cuerpo y me parece
que me devuelve la vida
y es a ti a quien me devuelve".
Sé que he ido repitiendo grupos tales como Beatles, Kunfusion y ahora Chaouen, pero todo tiene su por qué. En el caso de Chaouen como dije una vez, tenía que investigar mucho sobre su obra y eso es lo que he hecho. Aunque eso sí, la canción que pongo ahora ya la conocía desde hace tiempo. Tiene 11 años, por tanto, del año 2000, del dicos “Maldita”. La canción se llama ‘Vente’. Chaouen tiene una facultad innata para crear poesías, metáforas en sus letras que, con el ritmo adecuado, uno no puede hacer más que vivir melodiosamente con su música. Solo o acompañado, siempre sirve para algo. Esta canción la tenía muy pendiente desde hace tiempo. Me encantaría poder decirle a alguien algún día, a solas y que quede entre ella y yo eso de “Tu camino es mi brazo, tu destino es mi vena, por haberte conocido tengo encima esta condena pero no quiero abstinencia, quiero alterar mi conciencia para que al cerrar los ojos te vea a ti aunque me muera”. Una droga. Porque eso es el amor con pasión, una droga bendita en la que te da igual quedarte sin dinero, sin orgullo o dignidad, sólo vale el amor de doble vía, con el respeto y el romanticismo por bandera. Chaouen lo da todo, la sangre, su vida hasta quedarse sin nada. Ella es su jeringuilla. El amor es droga… y yo, he de confesarlo, tengo el síndrome de abstinencia que choca con la ambivalencia del terrible miedo e impotencia. Con esta espectacular canción que me tiene derretido por dentro os dejo para ver si logro que alguien se enamore de estas palabras y se sienta tan identificado como yo.