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Una indirecta: No pienso mover un dedo y…

El pasado sábado 8 de enero de 2010 me levanté a las 7 de la mañana y sonó enseguida una canción titulada “No voy a mover un dedo”. Una canción que por su propio título dice mucho. Y no es que ese sábado precisamente no moviera un dedo, pues estuve casi todo el día haciendo un trabajo para la Universidad. Pero lo que no hice fue hacer lo que la noche anterior me planteé. Me planté y como canta Yordano di Marzo, no voy a mover un dedo por tu orgullo, no quiero nada suyo ni nada de lo que no ha sabido darme. Obviamente tiene connotaciones amorosas de alguien que se equivocó. Esta canción es directamente proporcional a la siguiente que pondré dentro de dos días. Hoy se trata de no hacer nada, ni un dedo, nada porque ya se sabe que en la vida hay personas que después de hacer mucho, desaparecen y su ingratitud no te vale con palabras sino con hechos consecuentes y cuando no hay ni una cosa ni la otra, sólo queda un gigantesco, una Pangea de orgullo. De esa Pangea de orgullo salió el pasado sábado 8 de enero “No voy a mover un dedo” de Yordano, perteneciente al disco “Yordano” del año 1984. 

Aquel lugar secreto que descubrí

Otra canción de mis raíces, de cuando no vivía en España, de cuando el que está sentado aquí, no era el que fue, era otro, y las canciones nos recuerdan quiénes éramos y quienes somos y nos solapan en uno más. Ahora recuerdo a otro cantautor venezolano llamado Yordano Di Marzo, de origen italiano, pero luego se trasladó a Venezuela. Tiene canciones bellísimas de aquel pop de los 80 de Venezuela que no desmerecía al de otros lugares. Entre las posibles he elegido "Aquel lugar secreto". Y la he elegido porque pese a que la escuché de pequeño, de adolescente y sobre todo ya después de sobrepasar mis 20 años la materialicé y la hice realidad, que la viví, la asentí. Yo tenía mis lugares secretos, algunos particulares míos, propios, otros con otras personas, pero esos lugares secretos eran sólo míos, o nuestros, pero eran secretos y en esos lugares, te descubrías a ti mismo, a la otra persona, descubrías un Universo muy lejos del alcance del mundanal ruido. Y ello me lo hace recordar Yordano. La canción es del año 1984, de cuando yo tenía apenas tres añitos (que bonito era yo de pequeño), y el álbum tiene el nombre de su autor.


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