Continúo con los boleros y el mundo latino. Esta vez traigo
a uno de esos compositores reconocidos por muchos: Armando Manzanero. Gracias a
él salió a la luz, en el año 1960, en el disco ‘Mi primera grabación’ la canción
“Voy a apagar la luz”. No puedo mentir, pese a que es de Manzanero, no puedo
evitar sentir una predilección especial por la versión de Luis Miguel que
publicó en el disco ‘Romances’ en el año 1997. ¿Cuántas veces habré escuchado
esta canción? Cuando comencé a trabajar con 17 años fue canción de fondo en la
que soñaba con días mejores, liberado de aquellas trabas profesionales y que mi
imaginación volara. Nunca lo olvidaré. Esta es otra ocasión en la que no puedo
evitar decir que prefiero la versión que la original.
Cambio totalmente de tercio, de estilo musical y hasta de
idioma para recordar de nuevo a Javier Solís, el llamado rey de la
ranchera-bolero, un género que tengo ocultamente reservado para mí. Fue Javier
Solís el que sacó por primera vez al mercado la famosa canción –en el mundo
latino-, “Noche de ronda”. Salió al mercado en el año 1960 en el disco “Lara,
Grever, Baena”. Tiene innumerables versiones como las grandes canciones: Los
Panchos o Luis Miguel. Yo tengo que reconocer que esta canción la escuché por
primera hace una docena de años por la voz del también mexicano –boricua en
realidad, pero mexicano de adaptación-, Luis Miguel. Aquel disco de boleros de
Luis Miguel me marcó definitivamente. Fue una de esas melodías inolvidables.
Años después, cuando me aficioné a sacarle punta e información a esto de la música
descubrí que en realidad la canción tenía nada menos que más de tres décadas. Tantas
noches de ronda que habré hecho en busca de ese amor nunca correspondido…
Bueno, por motivos de emotividad dejo la versión original de Javier Solís y la
de Luis Miguel, del disco ‘Romances’ del año 1997, versión que me enamora
absolutamente y que me recuerda, entre otras, a esas noches en la playa (…)
El amor es algo que no es egoísta, es, o ha de ser altruista, es hasta mendigo, no encuentra orgullos al menos en su estadio más idealizado y puro. De ahí que esta canción sea mendiga del amor. “No importa si es un minuto o sólo un segundo…A cambio de mi vida entera que te ofrezco yo. Atiende preferentemente a toda esa gente que te pide amor, pero el tiempo que te quede libre, si te es posible, dedícalo a mí”. “El tiempo que te quede libre” es una canción de 1970 que compuso el mexicano José Ángel Espinoza para que María Dolores Pradera la sacara a la venta en el disco bajo el mismo título que el tema. Tras esta canción muchas fueron las versiones: Los Panchos; los ecuatorianos Julio y Pepe Jaramillo y más recientemente Luis Miguel hace diez años (2001) en su álbum ‘Mis Romances’. Versiones hay muchas, puede que muchos, por no decir todos la conozcan por Luis Miguel, pero nada más lejos, es de María Dolores Pradera. Dejo la original y una de las últimas versiones, la de Luis Miguel, de 2001, del disco Mis Romances.
Llevaba tiempo planeando algo como este post, pero ha sido ahora mismo improvisado. El por qué viene por lo que ha surgido… o lo que se me ha ocurrido. Voy a hacer un multi post de Luis Miguel de un mismo disco, “Mis romances” del año 2001. Comenzó con una canción, pero al recordar una, se me vinieron otras dos más y resolví que las tres tienen un hilo conductor cronológico de una relación que viene de más a menos en una situación ya a punto de fenecer. Esta historia musical comenzaría con la canción “El tiempo que te quede libre”, cuando ya la cosa va ahí más o menos y uno pide tiempo para poder disfrutar, casi mendigando compañía aunque con un toque de independencia y romanticismo muy bonito, vamos, así lo veo yo. Es una canción que me encanta, ignoro el por qué, pero me gusta, no tiene una historia detrás ni nada, pero su letra es genial.
La segunda canción “Al que me siga” es una canción ya de desamor, de ruptura y no sólo eso, sino de otro más. Es una canción triste, que me pone triste además, pero que me parece que continúa la historia de la anterior canción. No me apetece hablar mucho de esta canción porque su letra lo dice por si sola.
Y la última es puro orgullo: “Tú no sabes nada de la vida, ni del amor. Eres como una nave a la deriva. Tu vas por el mundo sin razón. ¿Qué sabes tú lo que es estar enamorado, vivir ilusionado, sufrir por un cariño? ¿Qué sabes tú lo que es llorar igual que un niño, pasar la noche en vela, querer sin que te quieran? ¿Qué sabes tú lo que es tener la fe perdida? ¿Qué sabes tú si no sabes nada de la vida?”
No tengo ningún interés que se pueda considerar público aquí en poner esta canción última canción. Me ha venido rondando estos días de forma intermitente. No es que me guste especialmente, pero tiene una letra que llena mucho y eso es de agradecer. “¿Qué sabes tú?” El disco “Mis Romances” vendió unas dos millones y media de copias. Este hombre, nacido en Puerto Rico pero nacionalizado mexicano, con una infancia traumática, no es lo que se dice un tipo muy sociable, pero hay que reconocer que trabaja con los mejores y tiene una voz prodigiosa. “¿Qué sabes tú?” la escribió el gran Juan Carlos Calderón, un compositor de enjundia.
El caso es que muchos no saben nada de la vida, ni del amor, ni de casi nada, y son precisamente esos los que no saben perdonar, los que no saben y no creen en el poderoso trasfondo de las palabras, incluso de las canciones. Y al cabo de poco tiempo (que otros consideran mucho), todo se pierde (...)
Y, y, y, y, y, y… No, no es que esté imitando ‘onomatopéyicamente’ el sonido de un disco rayado. No. Cada cierto tiempo me viene esta canción a mi cabeza por motivos “personalísimos” como casi todos. Más allá de eso, seguiré con lo más o menos objetivo. Ya me tocaba poner aquí uno de mis géneros musicales más predilectos y que más marginados tengo, lo reconozco: las rancheras. Desde pequeño he vivido escuchando este tipo de género de una u otra manera. Pero al descubrir Queen, Beatles y cía, algo en mi mundo se removió. Pero al caso. “Y” es una rancherita que según he buscando repetidamente han comentado que “es más vieja que mi abuela”. Ignorante yo, pensé que había sido Luis Miguel al que se la habían hecho a medida, pero nada más lejos. En efecto, la canción es más vieja que yo, que tú, y que probablemente todos vuestros padres, aunque no tanto como una composición de Chopin, hasta ahí, de momento, no llegamos. La canción exactamente aún no he encontrado el año de su “nacimiento” pero sé que la compuso Mario de Jesús Báez. En un inicio fue un bolero, al menos eso creo, pues la cantaron Los Panchos, Eydie Gorme, pero también otros grandes de la música mexicana como Javier Solís. El hombre ya falleció, pero ha dejado su buen legado en esta canción pero en otras increíbles como “Ayúdame Dios mío”, todo un bolerazo. Me ha resultado relativamente complicado encontrar las versiones elegidas. Yo, que siento debilidad oculta por Los Panchos (sshhhh, no se lo digáis a nadie), lo más que llegué a encontrar ha sido la versión de ellos con Eydie Gorme. Yo la escuché por primera vez en la voz de Luis Miguel, cuando sacó su disco “Vivo” en el año 2000. Y ha sido ahora cuando he descubierto la pequeña historia de esta canción. Dejo las versiones del bolero de Los Panchos con Eydie Gorme, de Javier Solís y de Luis Miguel. Yo me quedo con esta última, que además el boricua-mexicano la reconvirtió en una rancherita divertida. Ay, si me pusiera a contar hechos subjetivos con esta canción de fondo…