Hace unos días estaba actualizando la lista musical en la que tengo toda la música contabilizada y digitalizada en formato mp3. Estaba revisando la única canción que tenía de Emir Kusturica para saber el álbum y el año donde se había publicado esa canción. Había cometido un fallo y la canción no era de Kusturica, sino de Goran Bregovic. La confusión tenía algo de sentido, pues Bregovic ha sido compositor de las películas de Kusturica (quien, parece ser, es director de cine). Según he sabido en esa enciclopedia de cada vez más dudable reputación, Bregovic, de origen bosnio, es “uno de los más afamados compositores de la región balcánica. Mezcla sonidos del folclore tradicional con rock, música búlgara y otros estilos musicales. Wikipedia dixit. Luego me fui a esa página referencia para mí, Rebeldsouns y al ver la sección de Emir Kusturica, encontré un disco de Kusturica que es la banda sonora de la película “La vida es un milagro” (que no he visto). Hasta ahí bien. No tenía idea de nada de lo anterior, pero era necesario contar lo que ha precedido para ver hasta donde llegué. Quien me conoce un poco sabe que tengo predilección por un país, Moldavia, debido a un estudio que realicé hace años. Sé que deberé viajar algún día a ese país al que le tengo un cariño especial. Pues bien, en la banda sonora de “La vida es un milagro”, observé una canción que se llamaba “Moldavian song” (canción moldaba). Como soy un curioso, tal nombre tan llamativo para mi no pasó desapercibido y la busqué para escucharla. Y desde hace varios días forma parte de la lista de reproducción que elaboro semanalmente. Es una canción de película, nunca mejor dicho. El violín, ese toque que le da Emir Kusturica es sublime. Me pongo a soñar con esta canción. Pues eso, es una canción nueva para mí, de la que me he encaprichado y la que le he cogido enseguida cariño al imaginarme algún día en Moldavia con esa canción de fondo. Aquí dejo, pues, una canción de la banda sonora de “La vida es un milagro”, "Moldavian song", del año 2004, compuesta y hecha por Emir Kusturica and The No smoking orchestra.