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Maldiciendo amores


Pues como dirían allá, este cuate viene con esta rola buenísima pues. Sigo con las rancheras y esta vez traigo al primero de dos… que buenos dos. Se trata de Vicente Fernández y la canción “Por tu maldito amor”. Es parte de otra película con el mismo nombre estrenada en 1989. Parte también de mi infancia, donde seguí viviendo muy al estilo de las imágenes se os puede venir a la cabeza, granjas, fincas, camionetas, etc… Recuerdo que el país donde nací esta canción fue un boom. Vicente Fernández tiene una prolífica carrera desde 1968 y siempre arraigado en las rancheras de todo tipo, desde las más dolorosas hasta las más puras y genuinas. Ese hombre con bigote y pelo de antaño con la imagen estereotipada del mexicano más puro. Durante algún tiempo en mi infancia quería parecerme a este estilo de hombre y vida. Obviamente cambió porque cambié de vida y de ejemplos. Hace un par de años la reencontré por casualidad y fue un no parar de escucharla al igual que otras de Vicente Fernández. Esa imagen de hombre despechado, tirando una botella, con una nota de alguien que se va creo que es lo más parecido que ha pasado por mi vida. No sé cuántas noches habré pasado solo escuchando canciones, hablando solo, con una cerveza pensando en ese maldito amor con una letra desgarradora “Por tu maldito amor no logro acomodar mis sentimientos, y el alma se me sigue consumiendo” y cuando grita en medio de la canción eso de “¡¡Y PARA QUÉ QUIERO LA TUMBA SI YA ME ENTERRASTE EN VIDA, AHAHA AYI!! Es no más que la historia de uno de tantos amores… o uno especial en el que él la encuentra, se enamora y comenta en la canción que, oye, mira que yo nunca lo he negado, y que hasta con saña lo enloqueció de amor. El cayó en esa “trampa” con total ilusión. Peeeeero como suele ocurrir, todo se acabó, ella incumplió la promesa de quererse de adorarlo y lo hundió, se olvidó de él. Ese es el maldito amor del ‘Charro de Huentitán’. 









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