Ha sido un fin de semana indescriptible por todo lo que ha pasado y lo último sucedido ha sido una diálogo con mi amiga B de unas ocho horas de muchas cosas, pero sobre todo las primeras horas, cosas imprescindibles para mí egoístamente. Y en honor a esas primeras palabras, consejos, en honor a esos consejos dados, la primera canción que sonó esta mañana fue esta como premonitoria después de haber visto cuatro estrellas fugaces y muchas energías positivas llamadas desde una noche de luna llena y mucho frío. Subo aquí a una cantante venezolana que probablemente nadie conozca aunque les suene el nombre. Se llama Karina, pero no es la española de los años sesenta de aquellas épocas. No, esta mujer es mucho más joven. Comenzó su carrera en los años 80 en Venezuela. Sus inicios fueron apabullantes, sobre todo su segundo disco que la lanzó a una fama que la, por entonces, joven muchacha no supo digerir y de ser una cantante de proyección se convirtió en una cantante con mucho ego, carácter y un tanto diva por no saber canalizar todo el éxito que le llegó de repente. Eso provocó que chocara con sus compositores y que su carrera acabase mucho antes de lo esperado. Ganó mucho dinero pero la vida le aleccionó y nadie volvió a apostar por ella. Hace cinco años volvió renovada, menos diva, más adulta y con las viejas canciones en nuevas versiones mejoradas para tratar de volver, pero sin duda alguna su principal compositor, Rudy la Scala, entre otros, no olvidará jamás las exigencias que aquella joven muchacha hizo por el simple hecho de no haber sabido digerir la fama. El disco "Sin máscara" del año 1987 fue su gran boom, y de ese disco llevo aquí "Te borraré". Uno intenta borrar cosas, pero uno no tiene a veces la capacidad que otros, incluso más jóvenes sí tienen, y te das cuenta de que no tienes 29 años, tienes 60 y te quedas estancado y haciendo el idiota. A veces es mejor optar por otras cuestiones y entre esas opciones, Karina y su "Te borraré" da su versión de los hechos.
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