Una indirecta: No pienso mover un dedo y…

El pasado sábado 8 de enero de 2010 me levanté a las 7 de la mañana y sonó enseguida una canción titulada “No voy a mover un dedo”. Una canción que por su propio título dice mucho. Y no es que ese sábado precisamente no moviera un dedo, pues estuve casi todo el día haciendo un trabajo para la Universidad. Pero lo que no hice fue hacer lo que la noche anterior me planteé. Me planté y como canta Yordano di Marzo, no voy a mover un dedo por tu orgullo, no quiero nada suyo ni nada de lo que no ha sabido darme. Obviamente tiene connotaciones amorosas de alguien que se equivocó. Esta canción es directamente proporcional a la siguiente que pondré dentro de dos días. Hoy se trata de no hacer nada, ni un dedo, nada porque ya se sabe que en la vida hay personas que después de hacer mucho, desaparecen y su ingratitud no te vale con palabras sino con hechos consecuentes y cuando no hay ni una cosa ni la otra, sólo queda un gigantesco, una Pangea de orgullo. De esa Pangea de orgullo salió el pasado sábado 8 de enero “No voy a mover un dedo” de Yordano, perteneciente al disco “Yordano” del año 1984. 

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