Desatado

Igual creo que estoy un poco "Desatado". Hace tiempo que no actualizo este blog, no por falta de canciones o ganas, que tengo decenas de canciones y artistas y muchas ganas, pero el tiempo es escaso y hay que decidir y priorizar. Ya quisiera poder tener un buen ordenador que me dejara hacer cosas más rápido y poder tener tiempo a llevar una vida más decorosa. Dicho esto, será ésta la última canción hasta septiembre y quién sabe si continuará. Quién sabe... De entre el grupo de unas treinta canciones que podría haber elegido como la última, creo que la mejor idea fue elegir decir que realmente estoy "Desatado"...y no de amor, no de melancolía, sí de otras cosas, como de satisfacción y cierto aroma a felicidad preciosa. Esta canción es del inefable Carlos Chaouen. Pese a que la canción "Desatado" apareció hace unos tres años, no fue publicada en un  disco hasta el pasado año 2011 en que sacó el disco "Respirar". Me voy a ligar la manta a la cabeza y me marcho a recorrer otras tierras y creo que lo mejor que puedo hacer es dejar la letra de esta canción...Chaouen es un poeta hecho músico. No le voy a descubrir nada, pero aquello de "Eres todo lo que quiero para mí, aunque casi no hay cerebro que se olvide del asunto de vivir"... entre otras muchísimas perlas de esta canción que merece la pena no ser escuchada, sino ser vivida con cada palabra que muestra una historia tras de si. Pues aquí está, "Desatado", del disco "Respirar", que salió al mercado el año 2011. Hasta la vista. Aquí la letra:

Si tu boca es un cántaro de agua, tengo sed.
Si tus pechos son las nubes por el aire, lluéveme.
Y siente la evanescencia.
Que si Cristo levantase la cabeza, nadie le daría de beber.
Así se metiera en la caseta de la feria, de la peña "El cargador",
que lleva su barrio a cuestas.

No es verdad que el horizonte sea una línea en un trozo de papel.
Es un momento robado.
No es verdad que yo te quiera por lo mucho que te sé,
te quiero por otros lados.

Eres todo lo que quiero para mi,
aunque casi no  hay cerebro que se olvide del asunto de vivir.
Sólo el amor es presencia.
Por la noche nace el verbo resistir.
No me pidas que me vaya sin heridas a la hora de dormir
y dejes la puerta abierta.

No es verdad que tus mañanas sean las únicas de sed.
Mi rotación no es de nadie.
No es verdad que yo no quiera ser el único habitante de tu piel
y entonces tú seas el aire.
Aunque mis sueños sean todos para ti.
Y que me sienta como dentro de un fusil disparado.
Que cuando no te tengo cerca quiero hervir
y a veces todo como a punto de partir de tu lado.

No es verdad que el horizonte sea una línea en un trozo de papel.
Es un momento robado.
No es verdad que yo te quiera por lo mucho que te sé,
te quiero por otros lados.
Aunque mis sueños sean todos para ti.
Y que me sienta como dentro de un fusil disparado.
Que cuando no te tengo cerca quiero hervir, 
haciendo puentes con mis modos de vivir desatado.

Solís pide al cielo olvidarla


Una de esas canciones de despecho, de tristeza absoluta cantada por el indiscutible rey de la ranchera-bolero, Javier Solís, que en 1961 pidió a Dios poder olvidar a aquella mujer, no recordarla, ni tan siquiera nombrarla. Al hacerme con la discografía de Javier Solís mi cultura musical adquirió otra dimensión, pues supe de un montón de canciones que no imaginé nunca que fueran tan viejas. Es el caso de “Ayúdame Dios mío”. La primera vez que la escuché fue por medio de Tamara, que en su disco ‘Gracias’ del año 1999 sacó una versión de esta canción. Fue aquella la primera vez que la escuché. Por aquel entonces tenía novia, estaba en Asturias y aunque era una canción triste, ambos teníamos gusto por aquella cantante en ciernes. A mí me recuerda, de forma paradójica a todos aquellos momentos que viví en Asturias, en Gijón, en aquella etapa que quisiera que volviera pero jamás volverá. En este caso creo que me es imposible elegir entre la versión de Tamara y la del disco ‘Enamorado de ti’ de Javier Solís. Son demasiados recuerdos, demasiada belleza, con una letra que me permitiré ponerla porque creo que la canción, lo vivido que está dentro de mí, lo vale. Es una de las canciones de mi vida, sin duda alguna. Y además me siento reflejado en esa letra porque más allá de lo vivido en tierras astures, posteriormente sí que pedí muchas veces el poder olvidar a alguien.


Ayúdame, Dios mío,
ayúdame a olvidarla,
arráncame del alma
esta pasión tan loca.

Ayúdame, Dios mío,
no quiero recordarla.
Prohíbele a mi boca
que la vuelva a nombrar.

Si escribiste el destino de los dos
con diferentes rutas,
no me dejes pecar al querer alcanzar
lo que no puede ser.

Ayúdame, Dios mío,
ayúdame a olvidarla,
matando este cariño
que no puedo evitar.

Ayúdame, Dios mío...

Versión de Tamara



Original de Javier Solís

Apaguemos la luz


Continúo con los boleros y el mundo latino. Esta vez traigo a uno de esos compositores reconocidos por muchos: Armando Manzanero. Gracias a él salió a la luz, en el año 1960, en el disco ‘Mi primera grabación’ la canción “Voy a apagar la luz”. No puedo mentir, pese a que es de Manzanero, no puedo evitar sentir una predilección especial por la versión de Luis Miguel que publicó en el disco ‘Romances’ en el año 1997. ¿Cuántas veces habré escuchado esta canción? Cuando comencé a trabajar con 17 años fue canción de fondo en la que soñaba con días mejores, liberado de aquellas trabas profesionales y que mi imaginación volara. Nunca lo olvidaré. Esta es otra ocasión en la que no puedo evitar decir que prefiero la versión que la original.

Versión de Luis Miguel






 Original de Armando Manzanero
 

Una de esas noches interminables


Cambio totalmente de tercio, de estilo musical y hasta de idioma para recordar de nuevo a Javier Solís, el llamado rey de la ranchera-bolero, un género que tengo ocultamente reservado para mí. Fue Javier Solís el que sacó por primera vez al mercado la famosa canción –en el mundo latino-, “Noche de ronda”. Salió al mercado en el año 1960 en el disco “Lara, Grever, Baena”. Tiene innumerables versiones como las grandes canciones: Los Panchos o Luis Miguel. Yo tengo que reconocer que esta canción la escuché por primera hace una docena de años por la voz del también mexicano –boricua en realidad, pero mexicano de adaptación-, Luis Miguel. Aquel disco de boleros de Luis Miguel me marcó definitivamente. Fue una de esas melodías inolvidables. Años después, cuando me aficioné a sacarle punta e información a esto de la música descubrí que en realidad la canción tenía nada menos que más de tres décadas. Tantas noches de ronda que habré hecho en busca de ese amor nunca correspondido… Bueno, por motivos de emotividad dejo la versión original de Javier Solís y la de Luis Miguel, del disco ‘Romances’ del año 1997, versión que me enamora absolutamente y que me recuerda, entre otras, a esas noches en la playa (…)
                                                               Versión de Luis Miguel


                                                      Versión original de Javier Solís


Sé bueno, por favor, sé bueno...


Continúo con los grandísimos y viejos éxitos de la década de los 50s. Esta canción tiene tantas versiones casi como años desde que salió al mercado. “Johnny B Good” es otra canción, para mí, irresistible para bailar, como demuestra el hecho confesable de haberla bailado en casi todos los ámbitos, tanto públicos, como privados. Esta canción fue publicada en el año 1958 en el disco que llevaba por título ‘Chuck Berry is on top’. Chuck Berry fue uno de los cantantes que más escuché en aquella etapa en la que de noche, antes de acostarme, escuchaba la radio con todos los éxitos que pensé que nunca volvería a escuchar porque la tecnología no permitía sino grabar las canciones en casettes y poco más. Según he averiguado, esta canción ocupa la séptima posición de las 500 mejores canciones de la historia según la revista Rolling Stone. Hombre, yo creo que no es para tanto, pero claro, en estas cosas de las clasificaciones se juega con un alto grado de subjetividad. ¿Versiones? Carlos Santana, Judas Priest, Jimmi Hendrix, George Harrison, Elvis Prestley, etc, etc, etc…. Pero sin duda, la mejor, la original de Berry. 

Ese será el día


Juro que me tengo que contengo muchísimo para no poner a mi grupo favorito. Aún así, según las intachables estadísticas mi grupo favorito es el que más canciones contiene en este blog. No lo puedo evitar. Pero hacía tiempo que no ponía nada de mis adorados Beatles. Bueno, en este caso no son exactamente los Beatles, sino el grupo anterior llamado The Quarrymen. Se trata de la canción “That’ll be the day”, con un sonido de maqueta impresionante. La grabación data del año 1958 y en ese grupo faltaba Ringo Starr y aún les faltab a un par de años para comenzar a ser lo que realmente fueron después, de ahí que sea increíble escuchar esta maqueta que descubrí no hace mucho porque así de ignorante soy yo. Sin embargo, fue amor a la primera melodía. Sólo ese vetusto sonido vale la pena. Vuelven los Beatles pero disfrazados de Quarrymen.


La gran bola de fuego


Si hubo una canción de la que me enamoré cuando fui muy, muy joven, esa fue “Great ball of  fire” de Jerry Lee Lewis. Me parece una canción irresistible. ¿Cuántas veces bailé esta canción en mi casa cuando era pequeño? No sé, cientos de veces. Estuvo muy, muy presente en mi cabeza, en mi discografía desde que tengo uso de razón gracias a mi pasión por la radio. Esta canción fue sacada en un single en 1957 y el solo de piano a mitad de la canción es bestial. Os dejo con esta necesaria canción. Muy, muy necesaria para esos días de celebración o irracionalidad, ¿por qué no?
Related Posts with Thumbnails