Justo a la altura de tus ojos


Hoy desperté con ganas de escuchar a Boza, su voz. Y no pasé de la primera canción de su segundo disco: Rollitos de primavera. Mientras caminaba por la calle me iba embrujando su voz, la letra cálida de la canción número uno de su disco que, no obstante, pese a haber sacado el pasado mes de diciembre de 2012, ya la cantaba en otros formatos y lugares. Esta mañana me tocó volver a despertarme sin ganas y caminar por esta ciudad tan poco atractiva, tan desconocida. Después de una media hora escuchando la canción, acabé queriendo soñar con un mundo mejor para mí. Cómo debería haber sido todo, qué hubiera pasado si… y comencé a sentir que volvía hacia atrás y no cometía los mismos errores. Todo hubiera cambiado si hubiera tenido cierta suerte, o si cuestiones capitales hubieran sucedido. El tono romántico de la canción propició que acabase girando en torno a las mujeres. Volví entonces a tener dieciocho años y estar en Asturias; veintisiete y estar en Navarra. Y comencé, en definitiva, a soñar. Y creo que en todo el día de hoy, no dejaré de hacerlo escuchando de fondo esta canción e intentando captar su letra, su esencia, algo que subyace enterrado dentro de un cofre en el fondo, muy hondo de mi ser. Hoy me he despertado con Boza “A la altura justa de tus ojos”. 

PD: Ahora mismo me acabo de enterar que dentro de menos de un mes, el día 2 de febrero, estará muy, muy cerca de donde vivo, en la provincia de Alicante. Mi primer deseo de 2013 se cumple. Un gran motivo para sonreír, para esperar que pasen los días.

Como una canción aun sin acabar
Te repites en mi mente de forma intermitente
Tu, la musa de mi música
Por tus vaivenes me dejo llevar

Como si este mundo fuera a terminar
tu me besas con la fuerza de quien sabe que tendrá
Muy medidas y contadas ocasiones
De hacer de ese beso algo habitual

Sobrevivo a base de viejas historias
Incompletas que no acaban por el miedo a terminar
Oyendo tu voz en cada voz extraña
Impregnando con tu esencia mis pasiones, mi verdad

Tu, a luz que apaga todos mis temores
El lápiz que me escribe las canciones
La estrella que me sigue adonde voy

Tu, la suerte que besó mi libertad
Las letras con las que aprendí a cantar
Tu ritmo es el que marca mis latidos

Con las manos aun inquietas pienso en ti
Pues te tuve entre mis brazos y otra vez te has vuelto a ir
Indelebles son los surcos de tus dedos
Que han marcado ya mi piel y mi pasión

Lúchame con besos, déjame ganarte
Reinventarnos a la vez será cuestión de práctica
Bebe de la sed que siento al admirarte
Muérdeme las ansias pero sin cansarte

Y a veces nos prestamos las cosas de valor
Y nos intercambiamos mientras que hacemos el amor
El alma entre las manos
Y entre los labios los tequieros los que adornan las paredes
De este cuarto al que me escapo a veces.

Tu, a luz que apaga todos mis temores
Las letras con las que aprendí a cantar




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