Alguno podría pensar que esta
canción va en plan friky, pero nada más lejos. Lo es por lo sucedido en los
años 90 con “The fresh prince of Bell-Air”, pero no es friky. Tom Jones -por cierto, quién lo ha visto y quien lo ve- allá
por el año 1965 sacó al mercado “It’s not inusual” en el disco “Along came
Jones”. Luego ya casi todos los que vieron la tele vieron a un pequeño hombre
negro bailar de forma quasi ridícula. Aunque en honor a la verdad, tengo que
reconocer que se me daba de perlas imitar a aquel hombrecillo. Lo hacía bien,
qué narices. La canción es divertidísima, y ha formado parte de momentos muy
divertidos en mi vida. En los últimos tiempos fue la canción que cerraba las
actuaciones del grupo de teatro del que formo parte, así que no es extraño que
lo tenga en tan buena estima. Frikada o no, la cancioncita de marras tiene 47
añazos y es indiscutible asociar la canción a ciertas cosas, como a este
divertido personaje y a otros más ridículos incluso. No me cansaría de verlo…desbordaba
energía, felicidad, inocencia…¿Cuántas veces habré bailado de una forma similar
y los demás me habrán mirado como Will Smith miraba a su primo? No lo sé, pero
yo era feliz, muy feliz. Por eso esta canción me encanta.
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