Si en el último post hablaba de Vicente Fernández como el estereotipo de mexicano, esta vez traigo a su hijo, que empezó por el mismo camino de su padre pero acabó diferente ya que contrajo matrimonio con el pop, pero sin dejar nunca sus raíces, nunca lo negó. Es, según mi encuesta personal de toda una vida, uno de los hombres más deseados por las féminas. En concreto se de unas cuántas que estarían encantadas de tenerlo bien cerquita. Pero cuestiones estéticas aparte, Alejandro Fernández también ha hecho rancheras, no sólo ha remasterizado viejas canciones si no que ha innovado y el ejemplo es esta canción con un sentido gracioso por lo que parece que quiere decir y por lo que dice al final. La canción hacia las mujeres se llama “Mátalas”. ¿Matar a una mujer? No, no podría ser si se considera que se puede matar a alguien a base de besos, ternura y cariño. Una metáfora de canción del año 2003, del disco “Niña, amada mía”. En general recomiendo las rancheras-baladas de Alejandro Fernández que son lo más de lo más de la música ranchera actual, por lo menos que yo conozca. No os adelantaré mis sugerencias porque son muchas y pretendo que este blog dure tanto como para poner algunas de esas baladas rancheras que son tan desgarradoras. Esta canción escuché no hace mucho por primera vez, hará tal vez unos cinco o seis años, pero cogió mucho sentido en los últimos carnavales al celebrar una fiesta en casa de una prima mía con esta canción de fondo que escuchamos varias veces y cantamos –con sombrero mexicano incluido-. En honor a esa fiesta, a las rancheras pongo aquí “Mátalas” y para que no quepa dudas de que esto no es maltrato de género ni nada parecido, dejo también la letra de la canción.
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