Aunque al principio parezca una
canción un tanto anodina, y desde luego que ni la mejor de James Blunt, hacia
la mitad, sobrepasado el minuto y medio comienza cambiar casi por arte de
magia, y ya en el minuto dos y medio es otra canción. Me lleva a otro lugar, a
otro momento, a cosas que son todo lo contrario de lo acólito. Soy yo, es algo
simple pero inexplicable. Me encanta. “I can’t hear that music” es, además, una
candidata en mi lista de 50 Principales porque es uno de los temas que más he
escuchado este verano. Del disco 'All the lost souls', publicado en el año 2007 es una de esas canciones ocultas que sólo tras un tiempo y mucho tiempo de escucharla logras hacerla tuya, logras que te rellene ese huequito...o tal vez sea yo, que no le hice mucho caso cuando la escuché por primera vez hace ya algún tiempo. Sea como fuere esta canción este año me ha proporcionado sobre todo fuerza en climas extraños.
En aquella infancia musicalísima
que tuve, sobre todo al aterrizar en este país, escuchar música era difícil si
no encendías la tele o la radio y, evidentemente, no podías escuchar sin más lo
que tú quisieras, sino lo que te pusieran. Era una especie de dictadura
musical. Y en esa rara dictadura, en los medios de canciones más ‘hots’ del
momento, solía salir Celtas Cortos. Esta canción, “Romance de Rosabella y
Domingo”, de tintes claramente tropicales en su ritmo, pulsó los oídos de los jóvenes
en aquellos ya lejanos años 90. Pues sí, me he propuesto poner esas canciones
españolas de aquella década en la que comencé a distanciarme de la música que
me habían impuesto y rebusqué en lo que
podía. PD (Ver a Cifuentes bailando en este vídeo es algo fantástico).
Supongo que no seré nada original
con esta canción, pero tampoco pretendía serlo. “So payaso” de Extremoduro.
Corrían los primeros años del nuevo siglo y yo estaba recién llegado de
Asturias. Uno de por los entonces amigos de mi infancia me llevó a un bar en el
que sonó esta canción. Con el tiempo aquel bar lo acabaría conociendo como ‘Mi
tugurio’ y se convertiría en un antro simbólico por todo lo que allí acaeció
tanto solo como en compañía, tanto en noches vacías como llenas de ahogos que
por entonces parecían serían sempiternas. Extremoduro pasó a convertirse entonces en un grupo necesario y con la ayuda de las nuevas tecnologías era fácil conocerlo, pues era un grupo de esos vetados por sus malas mañas y sobre todo por unas letras nada comerciales para las radios y televisiones que, desgraciadamente, no les daban coba. Fue en el nuevo siglo cuando Extremoduro adquirió una nueva dimensión. Pese a todo los fans del grupo lo llevaron a ser uno de los referentes del rock.
Pues ahora me pondré de mala leche.
Este chico me caía bien hasta que logró su merecida fama mundial. Entonces
comenzó a hacer declaraciones en contra de la piratería y teniendo cero empatía
hacia otros cantantes que, a diferencia de él, no lograrán amasar su fortuna. Él,
precisamente él, no puede quejarse de haberle ido mal y desde luego que no ha
sufrido la piratería porque antes del auge de la misma la música estaba
encerrada en teles y radios. Me refiero a Alejandro Sanz, quien por todo lo
anterior no es, ni mucho menos, santo de mi devoción, pero claro, su primer
disco llegó a mis manos a través de un cassette…grabado. (Lo siento Alex,
conmigo no te ganaste el pan). Si hoy son CDs, antes la única forma de
conseguirlo era que alguien te lo grabara en un cassete. Pues bien, el cassete
con su primer disco llegó a mi poder y durante toda mi infancia pude escuchar numerosísimos
temas como éste, “Completamente loca”, con una letra interesante pero que sobre
todo puso banda sonora a mi infancia antes de que éste chico se pasara al lado
hipócrita de la música. Y no voy a decir más de él porque creo que no merece la
pena hablar de él, aunque sí recordar que antes, igual no vendía lo de hoy,
pero al menos era más humilde o tenía otras ideas no tan avaras como las de
ahora.
Me encanta James Blunt. Me proporciona
unas cosas en su música que me resulta realmente imprescindible para estar bien
conmigo mismo. Me hace y convierte en mejor tío. Esta canción en particular fue
la primera que escuché de él, sin embargo no ha sido hasta hace poco cuando
realmente me llegó a aportar. Se trata de la canción “Hight”. En unos momentos,
los actuales, donde el cambio se percibe, se toca, se palpa. En estos momentos
me hace sentir de una forma maravillosa. El disco 'Back to Beldlam' es precioso, maravilloso, genial, impresionante. Recuerdo que cuando se escuchó su voz y ese disco en el año 2004 muchos se enamoraron de él. Hoy día puedo decir que, como no, con efecto retardado, yo también me enamoré.
Pues no he sido nunca un chico
guapo. Pero hubo momentos en los que iba a la discoteca y triunfaba por mi
forma de bailar. Lo hago muy bien, lo sé. Y alguna siempre se quedaba mirando y
yo la cazaba haciéndolo…pero más allá de eso, que es lo que me une con la letra
de esta canción, este grupo, uno de los pijo-pop o pijo-rock, fueron
idolatrados en mi infancia también. Hombres G, liderado por el majete David
Summers, hicieron dos películas y fueron ídolos de muchos jóvenes. “El ataque
de la chica cocodrilo” es una canción simpática que escuché sobre todo en
alguna de aquellas películas de serie C que hicieron estos tíos. La canción es de aquellos divinos años 80, en concreto 1986, del disco cuyo original título fue 'La cagaste...Burt Lancaster' (por cierto, frase hecha de la juventud de entonces bastante absurda, por cierto)
Era joven, bastante joven, un
niño, vaya. Y como eso del Internet sonaba sobre todo a ciencia ficción en el
mundo real, sólo podíamos escuchar música a través de la tele o la radio que
ponían sobre todo las más populosas. Sin embargo, de vez en cuando ponían algo
con una letra sugerente que, obviamente yo, como buen niño inocente, no tenía
ni idea de intención alguna. A principios de los 90 los Celtas Cortos se
empeñaron en plasmar la realidad del país en el que comencé a residír.
“Tranquilo Majete”, además de ser el título del Álbum que sacaron al mercado en
el año 1993, fue la canción que retrató a toda una generación que pensaba que
la cosa estaba mal…y no se les ocurrió que en el futuro podía empeorar.